En México se ha vuelto una práctica cada vez más común que los gobiernos municipales y algunas dependencias públicas presenten nuevas ambulancias, unidades de rescate y vehículos de emergencia con diseños que privilegian los colores asociados a una administración en turno o, peor aún, a una corriente política determinada.
Lo que para algunos funcionarios representa una estrategia de identidad gubernamental o promoción institucional, para especialistas en emergencias, protección civil y seguridad vial constituye un error que puede poner en riesgo vidas humanas.
Las ambulancias no son vehículos de propaganda. Son herramientas de auxilio cuyo diseño exterior responde a criterios técnicos internacionales desarrollados durante décadas para garantizar visibilidad, reconocimiento inmediato y seguridad operativa.
Normas y estándares internacionales como la NFPA 1917 y NFPA 1900, así como recomendaciones de organismos especializados en atención prehospitalaria y respuesta a emergencias, establecen que estos vehículos deben incorporar colores de alta visibilidad, materiales reflejantes y patrones específicos que permitan identificarlos rápidamente tanto de día como de noche.
Los colores más utilizados a nivel mundial son el amarillo fluorescente, naranja de alta visibilidad, azul para servicios médicos, rojo para bomberos y combinaciones con franjas reflejantes blancas.
En la parte trasera predominan los esquemas tipo Chevron o ajedrezados, diseñados para alertar a los conductores y reducir accidentes durante intervenciones en carreteras y zonas urbanas.
Sin embargo, en diversos municipios del país se han observado ambulancias rotuladas con colores que responden más a estrategias de imagen política que a criterios de seguridad.
Algunas unidades adoptan tonalidades vinculadas a gobiernos en turno, reduciendo la visibilidad, alterando la identificación inmediata del vehículo y debilitando la neutralidad que deben proyectar los cuerpos de emergencia.
PROBLEMA VA MÁS ALLÁ DE UNA CUESTIÓN ESTÉTICA
La neutralidad visual de los servicios de emergencia es un principio reconocido internacionalmente porque facilita el acceso humanitario, genera confianza ciudadana y protege a los equipos de rescate durante situaciones de crisis.
Cuando una ambulancia es percibida como un símbolo político y no como un recurso de auxilio universal, se erosiona la credibilidad institucional y se compromete la seguridad de quienes arriesgan su vida para salvar la de otros.
Los primeros afectados son los propios paramédicos, rescatistas, bomberos y personal de protección civil.
Ellos necesitan que su unidad sea visible a cientos de metros de distancia, especialmente durante la noche o bajo condiciones climáticas adversas.
Cada segundo cuenta cuando se trata de evitar una colisión o de llegar oportunamente a una emergencia médica.
Por ello resulta necesario hacer un llamado respetuoso pero firme a las autoridades municipales, estatales y federales de Hidalgo para que revisen los criterios utilizados en la adquisición y rotulación de ambulancias y vehículos de emergencia.
LA SEGURIDAD DEBE ESTAR POR ENCIMA DE CUALQUIER INTERÉS POLÍTICO
Las administraciones pasan; las emergencias permanecen.
Hidalgo tiene la oportunidad de convertirse en un referente nacional adoptando estándares internacionales que privilegien la visibilidad, la identificación inmediata y la protección de los cuerpos de auxilio.
Protección Civil debe portar los colores internacionalmente reconocidos para su función; los servicios médicos deben mantener la simbología y tonalidades asociadas al sector salud
Los cuerpos de bomberos deben conservar su identidad operativa tradicional; y todas las unidades de emergencia deben incorporar materiales reflejantes y patrones de alta visibilidad conforme a las mejores prácticas mundiales.
No se trata de colores.
Se trata de vidas.
Cada ambulancia que circula por nuestras carreteras y ciudades representa una esperanza para alguien que atraviesa una emergencia.
Su diseño debe responder exclusivamente a criterios de seguridad, eficiencia y reconocimiento universal.
La pregunta para las autoridades es sencilla:
¿Debe una ambulancia servir para salvar vidas o para promocionar gobiernos?.
La respuesta debería ser igual de clara. Porque cuando una persona marca al 911, no pregunta por colores partidistas; espera que llegue ayuda. Y esa ayuda debe ser visible, neutral y segura para todos









