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Hospital IMSS 36 de Pachuca, moderno, pero opera entre rezago e indiferencia

El Hospital General de Zona No. 36 del IMSS en Pachuca debería representar una de las principales fortalezas de la atención médica pública en Hidalgo.

Se trata de una unidad moderna, con instalaciones que, en el papel, tendrían que garantizar servicios médicos de calidad para miles de derechohabientes.

Sin embargo, la realidad que denuncian pacientes y familiares parece contar otra historia.

A través de redes sociales y de diversos señalamientos ciudadanos, derechohabientes han vuelto a levantar la voz por presuntos malos tratos, falta de atención, desorganización y retrasos en procedimientos quirúrgicos, una situación que, aseguran, se ha convertido en una constante para muchas familias que dependen de esta institución.

Hay muchos casos de pacientes que deben esperar semanas e incluso meses para una intervención quirúrgica, mientras su salud, dolor y preocupación permanecen en una lista de espera que parece no tener fin.

La falta de organización, la insuficiencia de personal médico especializado y la limitada capacidad para responder a la demanda quirúrgica terminan afectando directamente a quienes menos pueden esperar: los pacientes.

No dimensionan los altos mandos del Seguro Social que una cirugía cancelada o aplazada no es simplemente un trámite administrativo.

Detrás de cada procedimiento pendiente hay una persona que vive con dolor, una enfermedad que puede avanzar y una familia que debe reorganizar su vida para acompañar a su ser querido.

Hay permisos laborales, gastos económicos, traslados, incertidumbre y angustia.

Los derechohabientes están cansados.

Cansados de acudir una y otra vez al hospital sin obtener respuestas claras. Cansados de que las cirugías se pospongan. Cansados de esperar una atención especializada que debería estar garantizada por una de las instituciones de salud más importantes del país.

Las denuncias que circulan en redes sociales también señalan presuntas conductas inadecuadas por parte de personal directivo y médico de la unidad, particularmente en áreas relacionadas con la coordinación de servicios quirúrgicos.

Una concreta es el señalamiento directo al médico Antonio Ramos Pérez, coordinador de Cirugía Clínica del turno matutino a quien catalogan como arrogante, déspota y grosero con los pacientes y sus familiares.

Estos señalamientos deberán ser investigados por las autoridades correspondientes, con seriedad, imparcialidad y respeto al debido proceso.

Pero hay algo que resulta imposible ignorar: cuando las quejas de los derechohabientes se acumulan y los problemas persisten, alguien tiene que dar la cara y ofrecer soluciones.

No se puede permitir que un hospital moderno termine convertido en un edificio con buena apariencia, pero con serias deficiencias para responder a las necesidades reales de sus pacientes.

¿De qué sirve contar con instalaciones modernas si faltan médicos especialistas?

¿De qué sirve tener quirófanos si las intervenciones se retrasan durante meses?

¿De qué sirve presumir infraestructura si los derechohabientes y sus familias tienen que vivir entre la incertidumbre, la desesperación y la falta de respuestas?

La salud no puede depender de la burocracia, de la mala organización o de la falta de personal.

El IMSS 36 de Pachuca requiere una revisión profunda de su operación, de la capacidad de atención especializada, de la programación quirúrgica y, especialmente, de las condiciones en las que se brinda el servicio a miles de derechohabientes.

Por ello, es necesario hacer un llamado directo a las autoridades del Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada del IMSS en Hidalgo, para que revisen las denuncias y atiendan las inconformidades de los pacientes.

Pero también es momento de que el tema llegue hasta la dirección general del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Zoé Robledo, director general del IMSS, debe conocer lo que está ocurriendo en una de las unidades hospitalarias más importantes de Hidalgo.

No se trata de buscar culpables sin una investigación. Se trata de exigir respuestas.

Se trata de revisar si existe el personal suficiente, si la infraestructura médica es adecuada, si los quirófanos funcionan a su máxima capacidad y si los pacientes están recibiendo la atención digna, oportuna y especializada que necesitan.

Un hospital puede ser moderno, grande y tener una fachada impecable, pero si faltan médicos, especialistas, organización y capacidad para atender las necesidades de los pacientes, entonces algo está fallando.

Y cuando ese fallo se repite una y otra vez, la indiferencia también se convierte en parte del problema.

IMSS Hidalgo: menos discursos, menos justificaciones y más soluciones. Porque para un paciente que espera una cirugía, cada día cuenta.

¿Cuántos meses más tendrán que esperar los derechohabientes para ser escuchados?